La desnutrición y anemia son graves problemas

¿Alguna vez has hecho dieta o ejercicio regularmente por razones de salud?

No siempre es fácil apegarse a un nuevo régimen de dieta sin alguien en tu vida que te motive con frases como:

  “¡Podés hacerlo!”

  “Yo sé que podes perder esas últimas 5 libras.”

  O…”Comamos una ensalada juntos en vez de papas fritas en el almuerzo.”

Cambiar nuestras costumbres es una lucha universal. En las áreas rurales de Nicaragua, ciertos hábitos, si no se corrigen, pueden tener efectos devastadores. Muchos niños en áreas rurales de Nicaragua sufren de anemia y desnutrición debido a una pobre nutrición. En estas áreas remotas hay falta de información disponible para los padres y barreras económicas para comer saludable, y entonces muchas veces los padres terminan enseñando hábitos alimenticios no tan saludables a las siguientes generaciones.

Estamos tratando de disminuir la anemia y desnutrición en Nicaragua, capacitando promotores de salud locales para acompañar a las mamás y niños en su desarrollo, enseñándoles acerca de la buena nutrición y la importancia de cuidar sus cuerpos.

Rosabilda es una de nuestras promotoras de salud. Ella vive en la comunidad de Malacatoya 2 donde sirve a una población de 430 individuos.

El año pasado, dos niños en su comunidad estaban sufriendo de ambas de éstas enfermedades.

La niña viene de una familia muy pobre, y su mamá nunca asistió a controles prenatales durante sus embarazos. Pero cuando esta mamá se embarazó de su hija más pequeña, Rosabilda fue a visitarla a menudo y la motivó a tener su hija en un hospital en lugar de en la casa. Aún así, la pequeña bebé desarrolló anemia y desnutrición.

Rosabilda estaba determinada a ayudar a estos dos niños, y les dio seguimiento regularmente para medir su altura y peso para ver si estaban mejorando. Ella también aconsejaba a las mamás en cómo alimentar a sus hijos con comida nutritiva como frutas y tortas de hojas verdes, y cómo usar semillas de jícaro para hacer una bebida saludable. Las madres aprendieron que beber gaseosas y comer comida chatarra, como sus hijos habían estado haciendo, los estaba haciendo anémicos y desnutridos.

Cambiar los hábitos alimenticios y de cocina de estas familias tomó meses de paciencia y perseverancia. Pero, poco a poco, la salud de estos dos niños mejoró al punto ¡que ya no están desnutridos ni anémicos!

Esto es una lucha de largo plazo. Con la ayuda de nuestros promotores de salud y grupos que vienen a servir junto con nosotros, esperamos que más mamás en áreas rurales de Nicaragua van a aprender, entender y ver los beneficios de tomar pequeños pasos hacia un estilo de vida más saludable.

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