El Rapidez Mental y Habilidades de Silvina Salvaron la Vida de un Recién Nacido

Cuando casi se murió un bebé en su Comunidad, Silvina estaba

Por Natalie Walter

Reportera de Campo de AMÓS Salud y Esperanza

Da mucho miedo cuando un bebé se enferma, pero aún más cuando el niño está grave y no hay ningún doctor cerca. En las comunidades rurales de Nicaragua, donde no hay acceso a atención en salud, la enfermedad de un niño puede convertirse muy rápidamente en una emergencia.

Silvina Lainez, una promotor de salud en la región de Chinandega, recientemente vio en su clínica un bebé recién nacido que casi no podía mover ninguna parte de su cuerpo, y sus uñas y alrededor estaban moraditas. Tenía puntitos negros por todo el cuerpo. Tenía sólo unos días de edad, y su mamá lo llevó a la casa base para una consulta con Silvina porque había estado enfermo con una tos después de nacer, y la situación se intensificó al punto que apenas respiraba.

Tan pronto como lo vio, Silvina sabía que no podían esperar para tomar acción para el bebé, que todavía no tenía nombre. Ella sentía mucho temor por la vida del niño, pero sabía que tenía que mantenerse calmada por el bien de la mamá y del bebé. Iba a ser necesario referirlo inmediatamente al centro de salud porque en las comunidades no hay el equipo necesario para atender un caso tan grave. “Eso es lo que nosotros hemos aprendido en tantos años,” Silvina explicó: “qué cosas son emergencias y qué podemos hacer y qué no podemos hacer.”

Mientras tanto, Silvina sabía cómo quitar de su boca la flema y la leche que el bebé no podía tomar, y cómo manipular y dar masaje en su pecho y costillas para que funcionaran nuevamente. Ella hizo eso por quince minutos sin parar hasta que el niño pudo tragar otra vez. Entonces, le dio la dosis apropiada de amoxicilina, según su peso, de gota en gota para que pudiera tragarlo y digerirlo.

Silvina en acción, dando sutures a otro niño en la casa base.

La mamá acudió a Silvina primero porque no tenía el dinero para pagar el pasaje al centro de salud fuera de su comunidad. Entonces, Silvina le dio a ella el pasaje. Los mandó con una referencia, sabiendo que el personal de MINSA ahí conoce bien el trabajo de los promotores de salud. La mujer y su bebé se fueron para el centro de salud. Mientras tanto, Silvina se quedó en la comunidad para poder seguir llamando a la doctora allá e informarla del caso antes de que llegaran. Así sabría exactamente qué hacer de antemano.

Gracias a la colaboración entre Silvina, la mamá del bebé, y la doctora en el centro de salud, ¡el bebé mejoró en unos días!

Y continuó el tratamiento en la comunidad para que no se volviera a enfermar.

Cuando nosotros platicamos con Silvina acerca de esta experiencia, pudimos ver en su cara y escuchar en su voz la pasión que tiene por este trabajo y el amor que siente por su comunidad.

“Ya son veintinueve años de trabajo como promotora de salud, y he dedicado todo mi tiempo a las familias de la comunidad,” ella nos explicó con evidente sinceridad en su expresión sabia y tranquila. “Entonces, para nosotros es un gran placer poder atender a personas que no tienen recursos. Los promotores de salud trabajamos de esa manera por amor.” Silvina se puso la mano en el corazón, mirando un poco hacía el cielo, conteniendo unas lágrimas. “Nuestro trabajo ha sido realmente esforzado, en base a las necesidades que nosotros, como promotores de salud, hemos cruzado. Sabemos que las familias pasan también estas situaciones. Así que, es un placer.”

¡Para nosotros también es un placer poder trabajar con líderes comunitarios tan maravillosos! Nos impresiona tanto, una y otra vez, la dedicación, amor y la rapidez mental que demuestran nuestros promotores de salud.

Es exactamente por eso que estamos tan agradecidos con nuestra red increíble de personas que nos donan y nos apoyan, para que continuemos salvando las vidas de bebés y niños. Y es verdaderamente un honor caminar junto los promotores y los que nos apoyan.

¡Vos podés escuchar a Silvina contar su historia en este video!

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