Cómo sus dificultades inspiraron a Patricia a servir a su comunidad

Por Lydia Caldera y Natalie Walter

Coordinadoras de Gestión de Recursos y Comunicaciones


Patricia con el grupo de pacientes crónicos en Nejapa

Patricia José Salazar tiene 44 años y vive con sus 2 niños y su hermana en Nejapa, la comunidad semi-urbana de Managua donde AMOS está ubicado.

Ella ha sido una Consejera de Salud desde noviembre del 2015.

Patricia siempre ha tenido el sueño de estudiar cuidados paliativos, y esa fue la razón por la que se interesó en volverse Consejera cuando su iglesia la invitó a una capacitación y aprendió más acerca del trabajo de AMOS. “A veces”, explicó Patricia, “las personas no tratan muy bien a los ancianos porque ellos ya están en el final de sus vidas, pero ese es el momento en que ellos más necesitan amor y atención.”

El amor de Patricia por los ancianos nació de sus propias experiencias al ver a personas de la tercera edad que necesitaban apoyo. Ella y su familia antes rentaban un cuarto en una casa donde un miembro de la familia era un anciano que sufría mal de Parkinson. “El no podía bañarse ni comer por sí mismo,” Patricia explicó. “Cuando él lo intentaba, la comida se le caía de la cuchara.” Para Patricia era difícil ver por lo que él estaba pasando. “Los dueños de la casa no le ponían atención a las dificultades del hombre, y muchas veces lo vi llorar ante la indiferencia de sus hijos.” La experiencia de esta familia tocó a Patricia y contribuyó a su deseo de servir.

La propia familia de Patricia también pasaría más tarde por momentos muy difíciles. Hace cinco años, su esposo falleció. Dos años después, su hijo murió, y luego su suegra. Patricia cayó en depresión. Perdió su apetito, dejó de cuidarse, y no quería salir de casa, prefería estar sola.

Sin embargo, Patricia buscó la ayuda que necesitaba para recuperarse, y se volvió Consejera de Salud para ayudar a otros en su comunidad. Sus hijos están muy felices de verla trabajando como consejera, y la motivan a capacitarse y continuar participando en las actividades comunitarias. Es un trabajo adecuado para alguien con un gran corazón para cuidar a los demás.

Patricia con personal de AMÓS y las otras consejeras

“Cuando mi suegra estaba en agonía,” dijo Patricia, “yo la cuidé. La bañaba, escuchaba sus historias, le leía y le daba el cuidado especial que ella necesitaba. Ella siempre dijo que yo era como una hija para ella.”

Patricia verdaderamente tiene un corazón para el servicio de los ancianos. “Mi corazón se conmueve por los ancianos. Hay tanto qué aprender de ellos, y pueden ser como niños que necesitan mucha atención.”

¡Es por esto que AMOS ha sido bendecido en tener a Patricia trabajando con nosotros como Consejera! Aunque ella no pudo pagarse un curso de cuidados paliativos, con AMOS ella encontró una forma de aprender acerca de cuidados básicos para los ancianos. Patricia ha sido capacitada para tomar signos vitales -como presión sanguínea- y tomar muestras de sangre para determinar el nivel de azúcar en sangre.

Cada semana Patricia se une al Grupo de Apoyo de Pacientes Crónicos en la Clínica El Samaritano en Nejapa para ayudar a facilitar las actividades junto con el personal de AMOS. Y ella hace visitas domiciliares a nuestros pacientes crónicos para dar seguimiento a su condición de salud y ver cómo siguen.

Ella también ha dedicado tiempo para estudiar otros temas y habilidades con los que ella puede servir a su comunidad, como la prevención de Zika, embarazo en adolescentes, cómo hablar a parejas jóvenes acerca de métodos anticonceptivos y también de nutrición y hábitos para una vida saludable, como el ejercitarse regularmente.

Patricia hace visitas domiciliares a sus vecinos para enseñar cómo eliminar criaderos de zancudos.

“Mi corazón todavía sufre por la pérdida de mi esposo y mi hijo, pero trabajar por mi comunidad me hace sentir útil y viva de nuevo,” nos dijo Patricia.

Ella también mencionó la importancia de las Consejeras para su comunidad: “Antes, no había nadie que aconsejara ni diera seguimiento a las personas vulnerables de la comunidad que necesitan atención en salud. Ahora, las personas me reconocen como Consejera, y me dejan entrar en sus hogares para hablarles acerca de promoción de salud y prevención de enfermedades.”

Y Patricia está emocionada porque este trabajo continúe. “Espero seguir aprendiendo para servir mejor a mi comunidad,” nos dijo. “Quiero que los ancianos sientan que son valiosos y que los amamos como nuestros hermanos y hermanas. Quiero que sepan que sí nos importan.”


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